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El Templo de Isis 
| Única Imagen de Keops existente
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Una antigua inscripción jeroglífica denominada «La Estela del Inventario» narra cómo la Gran Pirámide estaba ya edificada en tiempo de Keops y era llamada «Templo de Isis». Los grandes dignatarios extranjeros visitaban el «monumento de los antepasados». La idea generalizada de que la Gran Pirámide es la tumba de Keops puede ser cierta, ya que la misma estela cuenta que el faraón se hizo enterrar junto a ella o dentro de ella. Además, existen pruebas que avalan la teoría de que el monumento fue habilitado por Keops con fines propios. A este respecto, hay que tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, se aprecian en la pirámide las manos de dos maestros de obras: uno de ellos, el arquitecto original, que trabajaba a la milésima de milímetro; el otro, menos minucioso, ha dejado su impronta en lo que bien pudiéramos considerar los trabajos de Keops dentro de la pirámide. Entre sus obras se encuentran las 28 entalladuras que recorren la Gran Galería, realizadas de un modo imperfecto, con prisas, apartándose de la meticulosidad con que está construido el monumento. Este número de entalladuras ha despertado la atención de los egiptólogos, ya que Keops era, precisamente, el vigesimoctavo rey después de Menes, según la correlación de dinastías de Manetón. Se desprende de ello que la Gran Galería sería un homenaje a los antepasados del faraón.Este argumento está avalado por dos antiguos autores árabes. Abu Ya'kub escribió que «allí se encuentran pinturas y estatuas yacentes o de pie y otras muchas cosas, de las que no se conoce el significado». Ibrahim Uasif Sha relató que en la pirámide oriental se habían guardado las estatuas de los abuelos de Keops. Las huellas de martillos a todo lo largo de la Gran Galería y situadas sobre el tercer saledizo pueden cubrir alguna antigua inscripción o los nombres de reyes pasados.Quizás fuese éste el motivo por el que el faraón Keops fue odiado por su pueblo -según narraron a Herodoto- por haber utilizado este antiguo "Templo de lsis" como lugar donde construir su tumba en un alarde de prepotencia y de "fervor antirreligioso" contra la diosa. En dinastías posteriores, posiblemente durante la VI, la Gran Pirámide fue saqueada por un pueblo dirigido por los sacerdotes de Isis, que destruyeron todo lo que Keops hizo en el interior del monumento, intentando incluso que su nombre desapareciera de los anales del imperio.
Por eso el faraón resulta para la arqueología un perfecto desconocido, del que sólo ha subsistido una pequeña estatua de nueve centímetros de alto que se conserva en el Museo de El Cairo. La Gran Pirámide quedó destripada y desierta durante más de 2.000 años, hasta el advenimiento de Ramsés II. Una inscripción grabada en la roca, frente a la cara norte de la pirámide de Kefrén, nos dice que el Superintendente de los Trabajos, Mai, «Grande del Templo de Maat», y el Intendente de los Trabajos del Templo de Amón en Tebas, Seanj-Pa, trabajaron en la reparación de las dos grandes pirámides de Giza.
Bajo la inscripción se encuentra el mismo signo misterioso que se puede observar en el techo de la Cámara del Caos. Es decir, que en tiempos de Ramsés II se emprendieron trabajos en la Gran Pirámide con objeto de poner a punto su interior y de seguir celebrando allí las iniciaciones isíacas.
Ramsés II reestableció un colegio de sacerdotes destinado a las tres pirámides, haciendo que recobraran su papel de templo solar. Así parece indicarlo la inscripción descubierta por Reisner en la mastaba de Pen Meruu, en Giza, que utiliza el determinativo de los templos solares para referirse a la Gran Pirámide.
Los autores árabes relatan las peregrinaciones que llegaban hasta la meseta de Giza desde todos los países de la Tierra, en especial desde la Arabia Yemení, ya que los sabeos eran adoradores del Sol. Los sacerdotes de Ramsés II limpiaron todas las estancias destruidas en anteriores expoliaciones. La Gran Pirámide debió conservarse intacta hasta los siglos XII o XIII. Por aquel tiempo se sucedieron en Egipto enormes terremotos que asolaron el país. Los árabes construyeron su nueva capital, Al Kaherah, que significa «La Victoriosa».
Durante muchos años, se fue retirando el revestimiento que cubría la pirámide. La noticia de la ausencia de tesoros se extendió entre los expoliadores y la Gran Pirámide quedó abandonada. Las expoliaciones del revestimiento de los siglos XII y XIII y la arena del desierto acumularon grandes montañas de escombros de más de treinta metros. Fue en el Renacimiento cuando se avivó el interés por la ciencia y las cámaras y pasadizos fueron limpiados. La Gran Pirámide empezó a mostrar sus misterios.
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