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OCTUBRE 1979: Todo buen turista que va por primera vez a Egipto debe montar en camello. Ni siquiera podía imaginar, mientras montaba por una explanada frente a la GP, libre de cercas y billetes de entrada, lo que estaba punto de sucederme...
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Sentada sobre un muro al que hoy no se puede ni acceder, la contemplación del espectáculo inigualable de un Cairo sin humos.
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Karnak en estado salvaje: las obras de reconstrucción del templo aún no habían comenzado.
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¿Como escapar del embrujo de la puesta del sol sobre el Nilo a bordo de una chalupa? Incríble el espectáculo de su orilla izquierda, libre de los cientos de barcos y de las modernas construcciones que hoy asfixian el Paseo!
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Un Abú Simbel casi desierto, sin luces, sin sonido, sin gradas.
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OCTUBRE 2001 Templo de Ptah
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DICIEMBRE 2005: De camino al Trabajo, imprescindible parar en El Cairo, una vez más, para visitar la inmensa mole de la GP, impresionante, que aún guarda algunos secretos.
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El bullicio siempre constante del Khan-el-Khalili
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La Ciudadela, siempre vigilante.
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Desde sus almenas, lo más cerca posible del mismo lugar de hace veintiseis años: una vista incomparable de la misma ciudad, hoy sumida en la polución.
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Alejandría nos brinda su hospitalidad inigualable.
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Al fondo, la nueva biblioteca, el Serapeum, a mi izquierda vestigios del viejo Faro y en la mente y en el paladar el recuerdo de una deliciosa mariscada.
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Tras el descanso de Alejandría continuamos el camino entre palmerales que crecen entre las rocas.
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Santa Catalina, aún adormecida y las primeras luces del alba desde una posición privilegiada, a medio Camino.
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Seguimos ascendiendo por el escarpado camino que lleva a la cumbre. El sol despierta tímidamente al Monasterio...
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... en el que se guardan viejos vestigios de la leyenda mosaica, como esta "zarza ardiente"
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o este "becerro de oro" a unos centenares de metros, camino arriba.
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El Sinaí conseguido y el final de un trabajo bien hecho!
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Y ahora... ¡disfrutemos unos cuantos días de sus playas!
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MAYO 2006: Por fin, de nuevo en Egipto yo sola, igual que hace seis años.
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Aparentemente todo sigue igual que siempre.
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Luxor y Karnak. Inaudito: los dos templos completamente desiertos me brindan una experiencia única.
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Pero algo ha cambiado tras su aparente normalidad!
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Egipto me regala soledad y sigue dándome su amor sin condiciones.
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Por eso llora conmigo, porque...
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entre sus viejas paredes apenas quedan vestigios de lo que un día fue y mantuvo y porque...
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¡La Gran Pirámide está vacía por primera vez en tantos milenios y sus templos han sido profanados!
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