En el plano sutil el Amor es la espiral áurea, mientras que el pensamiento humano es angular. La espiral es el plano viviente o la pieza que ensambla la evolución de los patrones geométricos.
El Amor Sagrado y el sexo tántrico permiten también eventualmente el acceso a la Cuarta Dimensión forzando una posición en la que la cabeza de la mujer esté inclinada en el ángulo preciso. Pero cuando el corazón humano accede a un amor muy profundo, el amor y la espiral que crea hacen ladear la cabeza a 32º, de forma natural. Ese mismo amor, al ser incrementado, es la motivación propulsora que permitiría el acceso al cuarto eje de rotación o "más allá".
En resúmen, la espiral sabe qué hacer con la geometría angular y cuándo hacerlo. Sin embargo, los patrones geométricos angulares (el pensamiento) por sí mismos necesitan una pauta a seguir. La espiral áurea (el Amor) es el líder mágico para las geometrías angulares del Pensamiento. Éste necesita del Amor para mantener un orden cohesivo y una distribución fluida, mientras entra dentro y a través del momento de amor o implosión. Esto establece el fractal ordenado y la matriz holográfica en todas las escalas y planos, lo que llamamos anidacion infinita.
Si se usan patrones geométricos angularees para visualizar o meditar es necesario tener en cuenta que debe volverse a la espiral centro-corazón-sentimientos para cambiar los estados de conciencia y/o la intención o dirección. La espiral es y será siempre la puerta infinita de acceso a todos los planos y dimensiones.
Si el corazón y la mente entran en desacuerdo, la realidad de fisura. Por lo tanto, si la geometría y la espiral son separadas de forma sustancial, ofrecerán poco de su potencial disponible. Íntimamente ligados al Amor, la espiral, la esfera, los sólidos platónicos y otros, están todos los bloques de construcción de la Creación.
Por lo tanto, ¡EL AMOR ES LA FUERZA CONDUCTORA MÁS INTELIGENTE Y CREATIVA QUE EXISTE EN EL UNIVERSO! El Amor es el adhesivo que mantiene y sostiene juntas a toda la Vida y a la Creación.
EL MAL YA ESTÁ AQUÍ
Barcelona, Noviembre de 2.006
Esto es sólo el principio de algo que en su momento dejé aparcado y que algún día podría convertirse en un libro. La cuestión es: ¿debo continuar?
PRÓLOGO
Es evidente que nos encontramos al final de una era.
Los medios de difusión revolvieron las conciencias de las masas allá por 1998, cuando el fin del milenio se aproximaba. Todas las profecías parecían apuntar a que, coincidiendo con el tercer milenio, un cambio de eras iba a producirse y, con él, una situación apocalíptica que nos llevaría a la destrucción de las dos terceras partes de la humanidad y a una elevación a un nivel superior de aquellos seres humanos que con anterioridad hubieran conseguido alcanzar una espiritualidad avanzada o lo que es lo mismo: un nivel vibracional más alto.
Pero detrás de toda esta movilización de prensa, radio, TV y pseudo-iluminados algunas organizaciones de alto nivel mundial extendían sus peligrosos tentáculos. Y, tras ellas, algo mucho más fuerte y poderoso…
La idea de la Nueva Era de Acuario ha sido propagada como un reguero de pólvora para fomentar un movimiento espiritual forzado, a la sombra del cual han surgido numerosos grupos de ayuda, meditación, etc. No pongo en tela de juicio la buena intención de esas personas, pero sí que me preocupa en gran manera la inteligente conducción de la que están siendo objeto por parte de mentes muy peligrosas que se aprovechan de la situación de stress emocional y mental que el boom tecnológico de los últimos cincuenta años ha provocado en las masas.
No es mi intención hacer de ésta una obra de denuncia de estas organizaciones, es más bien una advertencia al ciudadano de a pié y a todos aquellos interesados en el esoterismo y las ciencias ocultas, sean o no adeptos, que quieran encontrar una respuesta al doloroso proceso individual y colectivo que estamos atravesando.
Quiero advertir al lector que cada uno va a encontrar en sus páginas aquello que esté preparado para asimilar y digerir, y que todo lo expuesto es fruto de mi larga experiencia en este campo, de las observaciones que el día a día me brinda y de una investigación exhaustiva y serena. No van a encontrar respuestas quienes busquen intrincadas complicidades, fruto de mentes alteradas por la idea tan difundida de una invasión extra-terrestre, o de una guerra interestelar.
Aunque no dudo de que tal guerra exista, de eso ya hablé ampliamente en mi anterior libro “Yo, Isis”: en él describía una situación de fin de eras muy parecida a la que nos estamos enfrentando ahora. Pero el problema que hoy nos afecta y del que quiero ocuparme aquí, es de este mundo nuestro: al menos por el momento.
Lo que he querido plasmar en este libro es la situación actual que nos aflige a todos y, de acuerdo con cada problema concreto, exponer una posible solución a nivel individual, si no colectivo. A lo largo de sus páginas me propongo analizar todas y cada una de las dificultades con las que me he ido enfrentando en este final de eras que tanto nos aflige.
Aquellos que consigan llegar al final, habrán demostrado que aún existen en nuestro plano personas que se preocupan no tanto por sí mismos como por los demás. Algo que muchos predican y muy pocos practican…
1. Ellos están aquí
El cambio de milenio nos ha abocado hacia una situación de stress mucho más intensa.
Durante los últimos días del año 2004, una desviación del eje magnético del planeta agravó los síntomas: los días ya no parecen cundir lo que cundían antes; parecen haberse acortado, como si la medida de nuestro tiempo hubiera variado significativamente. También a este respecto hubo desinformación, puesto que la desviación del eje se había producido antes y no después del tremendo tsunami de dolorosa memoria.
Tres días antes, mis guías me habían mantenido en una vigilia alerta, totalmente desconectada del mundo exterior y acompañada únicamente por otra persona que, a la sazón y por aquellas fechas, debía vigilarme y protegerme. Yo sabía que alguna cosa grave debía ocurrir finalizados los tres días, puesto que me habían avisado de que durante los mismos iban a producirse cambios en el planeta; pero esa información se me advirtió que nadie debía conocerla en aquellos momentos, ni tan siquiera mi acompañante. Aunque en aquel momento no entendí el motivo de un secretismo que parecía exagerado, lo respeté, porque confío plenamente en la sabiduría de quienes me contactan desde otro plano y, a la vista de lo que sucedió más tarde con esa persona, comprendí las verdaderas razones de esa salvedad a una información que hubiera podido ser divulgada antes de tiempo, con el evidente riesgo para todos.
Pasamos ambos tres días en mi casa, aislados del mundo exterior. Eran fechas de fiestas para todos, pero para nosotros fueron días de trabajo y recogimiento. Recuerdo que el día 26 de diciembre, a eso de las doce del mediodía, rompimos el aislamiento y yo me quedé, por fin, sola en mi casa. No habría pasado más de media hora cuando mi teléfono sonó: quien había estado acompañándome durante aquellos tres días regresaba a su casa para celebrar la Navidad con su familia y había escuchado la terrible noticia en la radio del coche.
Me puse en movimiento inmediatamente, pues comprendí enseguida la magnitud del problema que se planteaba. Desplazándome astralmente sobre la zona pude comprobar como miles de almas desconcertadas vagaban entre los restos de lo que habían sido sus hogares y descubrí, también, que algo maligno se estaba apoderando de ellas y de todo el dolor y el desconcierto provocados por la catástrofe con intención de proyectarlos sobre el resto de la humanidad. Aislé a todas las que me fue posible en una zona segura de neutralidad para ocuparme de ellas más tarde.
Pero aquel incidente me hizo despertar para darme cuenta de que no se trataba de una amenaza exterior, sino de que el problema ya está aquí, en nuestro plano terrestre.
A partir de aquel momento, la medida del tiempo se alteró: a pesar de que aparentemente seguimos teniendo días de 24 horas, éstas ya no nos son suficientes para hacer las mismas cosas que antes hacíamos sin esfuerzo. Nos parece que nuestro rendimiento ha disminuido, cuando lo que sucede es que es el tiempo de la Tierra el que ha “encogido”.
El día primero de septiembre de 2005 una gran cantidad de ondas de alta frecuencia bombardearon nuestro sol y su consecuencia fue que una alta emisión de rayos X y Gamma llegaron a la Tierra alterando su magnetismo de forma notable: el índice Kp sufrió una gran elevación, de tal manera que las mediciones desbordaban los aparatos, pues superaban el nivel nueve y no fue posible determinar la causa de ese gran aumento. Lo cierto es que como consecuencia de ello se formaron dos nuevos huracanes y las líneas de teléfonos, las informaciones provenientes de los satélites, los GPS y numerosos aparatos electrónicos sufrieron alteraciones hasta un punto tal que las líneas aéreas se vieron en la necesidad de modificar sus rutas y la altitud de sus vuelos.
A los dos días, la cantidad de energía se había intensificado, el magnetismo terrestre había disminuido notablemente y al cabo de 24 horas más ya se encontraba bajo mínimos.
Como consecuencia de ello, los pájaros se desorientaron y también los grandes mamíferos acuáticos, los cuales, a partir de aquel momento, empezaron a aparecer en aguas que no les eran propias. De eso saben mucho las organizaciones de defensa de la naturaleza que desde entonces desarrollan una intensa labor para rescatar a los que en su desconcierto quedaron embarrancados en playas y bancos de arena. Pero no para ahí la consecuencia de esos cambios, pues a la vuelta de un par de años puede producirse en la población humana mundial un aumento significativo de enfermedades degenerativas de todo tipo. Hay que considerar que si el magnetismo terrestre llegara a un punto cero la esperanza de vida en nuestro planeta sería de pocas horas.
Sin llegar a estos extremos, la disminución del magnetismo terrestre atrae hacia la Tierra todo tipo de cuerpos espaciales y nos expone a lluvias de meteoritos, con la evidente amenaza de un impacto grave.
Es más que probable que se produzcan nuevos movimientos en el fondo de nuestros mares y en las capas profundas de la tierra que provoquen nuevos terremotos y tsunamis, pero no es menos cierto que un exceso de radiación unido a un descenso continuado del magnetismo dejaría a la Tierra sin su capa protectora y por lo tanto expuesta a los rayos solares, lo cual haría igualmente imposible la vida sobre el planeta. Solamente en cuevas profundas sería tal vez posible la supervivencia de algunos pocos.
Ahora bien, ¿conocen esta posibilidad nuestros científicos, nuestros políticos, las mentes pensantes del planeta? Es evidente que conocen el problema y que han podido preverlo desde mucho antes de que se produjera. ¿Por qué, si no, ese inmenso presupuesto gastado en investigación espacial, cuando hay tantos males que atajar en nuestro propio plantea? ¿Es acaso más importante conocer el espacio que salvar de una muerte segura por inanición a millones de niños, o de investigar los posibles remedios para esas plagas que asolan a la población humana llamadas cáncer o SIDA?
Sí lo es. Y aunque a simple vista pueda parecer que es una medida cruel y despiadada, o pueda barajarse la hipótesis de que se deja morir impunemente a esas pobres criaturas del tercer mundo para frenar el avance demográfico, la cruda realidad es que se está buscando una vía alternativa de salida al problema al que nos estamos enfrentando.
Debemos reconocer, aún contra nuestra voluntad, que la Humanidad no estaba preparada para los adelantos que se han producido durante los últimos cincuenta años, debidos en gran parte a la investigación de la tecnología llegada del espacio en 1.947 y cuyo cuartel general se encuentra en la misteriosa Área 51 en U.S.A., o sea, la base restringida de Groom Lake, en Nevada. ¿Quién podría asegurar que las naves de los casos Roswell o Aztec en Nuevo México, o el de Spitzbergen, en Noruega (1.946) no fueran accidentes cuidadosamente planeados por los que se ha dado en llamar nuestros “Hermanos Oscuros” o lo que es lo mismo, los llamados “grises” o Zeta-reticulianos para impulsar una tecnología para la cual no estábamos preparados?
Nuestros científicos han alcanzado una serie logros no por evolución natural de la propia tecnología humana, sino a través de la investigación de otra tecnología que estamos aún muy lejos de comprender. No pueden, por lo tanto, contemplar sus descubrimientos con el amor que despertaría en sus corazones una obra fruto de su propio desarrollo.
Todo ello, por supuesto, ha sido llevado a cabo en el más riguroso de los secretos, que puso al descubierto hace algún tiempo el llamado Informe Matrix. Con el fin de controlar todo lo relativo a este tema, a principio de los años cincuenta el gobierno de los Estados Unidos reunió a un grupo de doce personas, el MJ-12 (Majestic-12). Esta información salió también a la luz pública de una forma extraña y muy sospechosa.
Pero no es el MJ-12 lo que nos preocupa ahora, sino una organización que podría, incluso, dominar a estos doce personajes, una organización tan poderosa y bien alineada que controla a cientos (por no decir a miles) de los llamados grupos de Nueva Era, fomentando una pretendida espiritualidad de nueva generación.
Se nos deslumbra con buscar una pretendida elevación de la humanidad como antes se nos distrajo con la política o con el fútbol. Aunque para algunos sea una creencia en la que depositar sus anhelos más profundos, no pasa de ser un control de un determinado tipo de masas, igual que lo es para otros la sociedad de consumo o el mundo de los estupefacientes. Nuestra juventud más radical está siendo conducida hacia las drogas para evitar que su mirada se dirija hacia otros objetivos que posiblemente harían peligrar un bien estructurado sistema.
Ciertamente debemos buscar la elevación espiritual de la humanidad en su conjunto, pero de eso y de la forma adecuada de conseguirlo nos ocuparemos más adelante.
Por debajo de todo esto, o más bien a causa de ello, la Humanidad ha enloquecido completamente. Los estudios genéticos ocultan tras de una fachada benefactora la antigua ambición de construir una nueva raza de hombres perfectos que puedan desafiar sin problemas al tiempo, a la enfermedad y a la ignorancia. Si lo consiguen, habrán creado un nuevo monstruo, repitiendo el error cometido por nuestros Hermanos Mayores al principio de los Tiempos.
Aquello que resultó ser un gran error en el pasado remoto está ahora repitiéndose y nosotros mismos seremos los artífices de tal desatino: las modificaciones genéticas para diseñar una nueva raza que supere a la nuestra crearán una humanidad distinta que destruirá de inmediato a la actual, por pura necesidad de ser. Una nueva raza, con modificaciones en sus códigos de conducta cuidadosamente previstas que la asemejarán en gran manera a los tan temidos grises: un nivel de inteligencia más alto, supresión de las emociones, acentuación de su lado más oscuro… ¿Acaso no sería esta una humanidad ideal para aliarse a nuestros enemigos cósmicos?
Necesitamos urgentemente dar a conocer lo que en su día sucedió para no repetir el mismo error; necesitamos tomar cartas en el asunto, inmediatamente. No vale conformase con la excusa de pensar que cada uno de nosotros es un ser aislado: la unión de todos es una fuerza poderosa, capaz de vencer todos los obstáculos.
Ellos lo saben y por eso dividen, separan, condicionan.
En 1963, en Iron Mountain se reunieron los más prestigiosos investigadores, científicos y políticos y la terrible conclusión a la que llegaron fue que las masas son más fácilmente dominables cuando están sometidas a la presión de una situación de guerra que, entre otras cosas, despierta la necesidad de ser más ingenioso y creativo. ¿Sería entonces una amenaza de invasión extra-terrestre una forma de controlar al pueblo? Probablemente.
Tal vez sería ésta la única forma de unir a todos los hombres contra un enemigo común llegado del espacio exterior. Pero nuestras dificultades tienden a aumentar en la misma medida en que nos convertimos en un peligro para la Oscuridad , lo que supone que aquellos que no soporten con entereza las adversidades caerán rápidamente del lado oscuro, poniendo en peligro al resto.
A propósito de esto último: ¿no parece muy chocante que las grandes catástrofes humanas o las situaciones de guerra sucedan justamente en momentos en que las crisis económicas amenazan a nivel mundial? Recordemos Corea, o la Guerra del Golfo, o más recientemente el 11-S y las Torres Gemelas.
Precisamente yo me encontraba haciendo unos trabajos en Nueva York hasta la fecha inmediatamente anterior al desastre: 10 de septiembre de 2001. Mi último día lo dediqué al turismo y me acerqué a las Twins, justo antes de partir hacia el aeropuerto… había una extraña sensación de intranquilidad flotando en el ambiente, que yo achaqué a mi propio cansancio y al nerviosismo del viaje. Cuando llegué a España y me enteré del atentado, comprendí inmediatamente lo que había sentido allí y su por qué. También en aquella ocasión pude ver después de la desgracia a cientos de astrales desorientados de personas que ni tan siquiera sabían que habían fallecido y también vislumbré la red oscura que trataba de atraparlos, solo que por aquellos días aún desconocía la finalidad de aquel secuestro de almas.
2. Síntomas del cambio
Día a día compruebo en mi consulta como los pacientes vienen quejándose de cansancio, dolores de cabeza, ansiedad, aumento de la tensión arterial, pérdida o lagunas de memoria, disminución general de la concentración o sensación constante de sueño que les llevan a una situación de stress energético que aumenta progresivamente. Yo misma he llegado a sentir esos síntomas.
Los enfermos nerviosos se quejan de mayores y más frecuentes crisis y los niños se muestran irritables y alterados. En la calle aumentan los accidentes de circulación por precipitación o por falta de atención, las personas están mucho más agresivas y desatan sus instintos a la menor provocación.
¿Qué nos está pasando?
En parte es un efecto causado por el uso indiscriminado de unas tecnologías aún no perfeccionadas y en fase de experimentación. Los científicos saben bien que las microondas artificialmente creadas son básicamente muy diferentes a las que recibimos normalmente como parte de la radiación natural que nos llega del Cosmos. Aún así, su utilización sigue aumentando de una forma alarmante y se ha llegado a una sociedad de consumo dependiente de ellas: aparatos de televisión, ordenadores, teléfonos inalámbricos y móviles, hornos, radares, mandos a distancia, antenas de repetición e intercomunicaciones a distancia en general, proliferan generando campos electromagnéticos altamente nocivos para la vida humana.
Las microondas artificiales alteran los tejidos biológicos y afectan las condiciones de vida sobre el planeta y no es solamente la vida humana la que se encuentra en peligro, sino que nos enfrentamos a la extinción de muchas especies animales que amenaza con romper el equilibrio del ecosistema. La nueva medicina está también utilizando estas radiaciones que en su gran parte desconoce y no controla.
Las radiaciones electromagnéticas modifican las sustancias biológicas y alteran las valencias de los azúcares de tal modo que, por ejemplo, las leches maternas cambian y se deterioran y los alimentos sometidos a su potencial generan lesiones orgánicas, por lo que nuestros niños son los que más directamente van a verse afectados por ellas. Dado que las fuentes de energía utilizadas son negativas para el cuerpo humano es de esperar que si no conseguimos parar esta locura a la vuelta de unos pocos años esos azúcares alterados puedan desencadenar graves dolencias y lesiones ya desde la infancia, al tiempo que la electricidad de alto voltaje puede llegar a doblar en poco tiempo el número de leucemias en niños.
Determinados campos electromagnéticos alteran gravemente la melanina cerebral, lo que puede conducir a mayores y más frecuentes crisis en personas epilépticas y en un aumento progresivo de asesinatos y suicidios. También actúan alterando las propiedades físicas de los tejidos aumentando su energía interna y la conductividad del sistema nervioso, exactamente lo contrario de lo que sucedería con la exposición a un campo eléctrico como el generado, por ejemplo, por las torres de alta tensión. Tanto los campos magnéticos como los eléctricos provocan turbulencias en la linfa y en la sangre, lo cual puede también traducirse en linfomas y enfermedades degenerativas de todo tipo.
Un campo láser de baja frecuencia podría muy bien atenuar esos efectos, como por ejemplo el generado por los cristales de cuarzo, cuyas radiaciones son inofensivas para el organismo y en cambio beneficiosas en otros muchos aspectos. Por tanto aconsejo que se tengan cristales de cuarzo cerca de ese tipo de aparatos que utilizamos con más frecuencia y que incluso se lleven sobre el cuerpo en forma de colgante o de adorno sobre las ropas. Tengo entendido que en la actualidad ya existen compañías que fabrican una especie de botones de aluminio que se adhieren a los teléfonos móviles y a las pantallas de televisión y ordenadores. Estos sencillos ingenios vienen rellenos de polvo de cristal de cuarzo y otros aditivos que minimizan los efectos de la polución electromagnética sobre sus usuarios.
Existen numerosos testimonios que respaldan estas afirmaciones, entre ellos unas palabras del Dr. Fidel Franco, doctor en Física y profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña, que ha declarado recientemente que "Las radiaciones de microondas de origen eléctrico generadas por la telefonía móvil afectan negativamente a la circulación sanguínea cerebral y a la actividad del sistema nervioso". O las del Dr. Henry Lai, de la Universidad de Washington que dice que “No se debe guardar el teléfono móvil en un bolsillo próximo al pecho o en el cinturón cerca del hígado, los riñones, los testículos o la matriz, porque la radiación de las microondas puede romper los cromosomas donde quiera que estén". Y en el Informe sobre Frecuencias Electromagnéticas de la Organización Mundial de la Salud consta lo siguiente: “Los campos de radiofrecuencia son conocidos por producir calentamiento e inducción de corrientes eléctricas... La exposición de campos de radiofrecuencia, aunque sean demasiado débiles como para provocar calentamiento, pueden tener consecuencias negativas para la salud que incluyen el cáncer".
Por si eso fuera poco, si este efecto en cadena no es frenado a tiempo las dos cuartas partes del planeta tienden a desertizarse, al tiempo que los rayos solares provocarán lesiones graves no sólo en la piel, sino también en los ojos, el cerebro y otros órganos.
Dejando aparte aspectos catastrofistas, debemos prepararnos adecuadamente para afrontar los cambios que sobrevengan sin perder el equilibrio y el orden. Solamente así conseguiremos que el ejemplo cunda en aquellos que nos rodeen. Dejarnos neutralizar por el poder que la oscuridad consigue reunir día a día presupone perder la fe y dejar que nuestras propias fuerzas se vuelvan en nuestra contra.
Por otra parte, Geoffrey Hoppe hace circular una canalización que dice haber recibido del Tobías del que habla la Biblia y describe los doce síntomas del Shaumbra o despertar de la divinidad: es una llamada a seres que se creen provenientes de otros planetas, con síntomas emocionales y de conducta curiosamente parecidos a los anteriores y que dice así:
“Dolores y malestares físicos, especialmente en el cuello, los hombros y la espalda. Estos son resultado de cambios intensos en tu nivel de ADN al despertar la Semilla Crística en tu interior. Esto también pasará.
Sentimientos de profunda tristeza sin razón aparente. Estás liberando tu pasado (ésta y otras vidas) y esto causa un sentimiento de tristeza. Es similar a la experiencia de cambiarse de una casa en la que has vivido muchos, muchos años, a una nueva. Por mucho que desees cambiarte a la nueva casa, se siente la tristeza de dejar atrás los recuerdos, la energía y las experiencias de la vieja. Esto también pasará.
Llorar sin razón alguna. Similar a la anterior. Es bueno y es sano dejar que fluyan las lágrimas. Ayuda a liberar la vieja energía interior. Esto también pasará.
Apartarse de las relaciones familiares. Estás conectado a tu familia biológica vía el viejo karma. Cuando te sales del ciclo karmático, los lazos de antiguas relaciones se liberan. Pudiera parecer como si estuvieras separándote de tu familia y amigos. Esto también pasará. Después de algún tiempo, tal vez establezcas una nueva relación con ellos, si así es lo adecuado. Sin embargo, la relación estará basada en la nueva energía, sin las ataduras karmáticas.
Cambios repentinos de trabajo o profesión. Un síntoma muy común. Al cambiar, las cosas que te rodean cambian también. No te preocupes por ahora por encontrar el trabajo o la profesión correctas. Esto pasará también. Estás en medio de una transición y es posible que hagas varios cambios de trabajo antes de establecerte en uno que se ajuste a tu pasión.
Patrones de sueño desacostumbrados. Es probable que te despiertes muchas noches entre las 2:00 y las 4:00 de la mañana. Hay mucho trabajo en marcha en tu interior y con frecuencia esto hace que te despiertes a tomar un respiro. No te preocupes. Si no puedes volver a dormirte, levántate y haz algo en vez de quedarte en la cama preocupándote de las cosas humanas. Esto también pasará.
Sueños intensos. Estos pudieran incluir sueños relacionados con guerras y batallas, persecuciones y monstruos. Literalmente estás liberando la vieja energía interior y estas energías del pasado a menudo están simbolizadas por guerras, huidas y "cocos". Esto también pasará.
Desorientación física. A veces te sentirás desubicado. Como espacialmente cuestionado, con la sensación de que no puedes poner los pies en la tierra o de que andas caminando entre dos mundos. Al transitar la conciencia hacia la nueva energía, a veces tu cuerpo se queda atrás. Pasa más tiempo cerca de la naturaleza para que te ayude a aterrizar la nueva energía en tu interior. Esto también pasará.
Incremento de la "auto conversación". Con mayor frecuencia te vas a encontrar hablando contigo mismo. De pronto te das cuenta que llevas media hora de conversación contigo mismo. Se está dando un nuevo nivel de comunicación dentro de tu ser y estás experimentando la punta del iceberg con la ¿auto conversación?. Las charlas se incrementarán y serán más fluidas, más coherentes y más intuitivas. No te estás volviendo loco, simplemente eres Shaumbra trasladándote a la nueva energía.
Sentimientos de soledad, incluso en compañía de otros. Puedes sentirte solo y aislado de los demás. Puedes sentir el deseo de "huir" de grupos y multitudes. Como Shaumbra, estás recorriendo un camino sagrado y solitario. Por mucho que los sentimientos de soledad te causen ansiedad, es difícil que en este momento puedas relacionarte con los demás. Los sentimientos de soledad están también asociados con el hecho de que tus Guías se han ido. Han estado contigo en todos tus viajes, en todas tus vidas. Era tiempo de que se retiraran para que puedas llenar tu espacio con tu propia divinidad. Esto también pasará. El vacío interior se llenará con el amor y la energía de tu nueva conciencia Crística.
Pérdida del entusiasmo. Puedes sentirte totalmente desapasionado, con escaso o ningún deseo de hacer nada. Está bien y es parte del proceso. Tómate este tiempo para el "NO-hacer". No luches contigo mismo por ello, porque también pasará. Es similar a volver a arrancar la computadora. Necesitas apagarla un momento para que pueda cargar ese nuevo y sofisticado programa o, en este caso, la energía de la nueva semilla Crística.
Un profundo anhelo de regresar a Casa. Tal vez sea ésta la más difícil y desafiante de todas las condiciones. Puedes experimentar un profundo y abrumador deseo de abandonar el planeta y regresar a Casa. No es éste un sentimiento "suicida". No se basa en la cólera o la frustración. No le des excesiva importancia ni hagas un drama, para ti o para los demás. Hay una silenciosa parte de ti mismo que quiere ir a Casa. La causa original de esto es bien simple. Ya has completado tus ciclos karmáticos. Ya cumpliste el contrato de esta vida. Estás listo para iniciar una nueva vida, mientras estás todavía en tu cuerpo físico. Durante este proceso de transición, tienes reminiscencias interiores de cómo es estar del otro lado. ¿Estás preparado para enlistarte en otra jornada de servicio aquí en la tierra? ¿Estás preparado para aceptar los retos de trasladarte a la Nueva Energía ? Sí, por supuesto que podrías irte a Casa ahora mismo. Pero has llegado hasta aquí y después de muchas, muchas vidas, sería una lástima marcharse antes de que termine la película. Además, el Espíritu te necesita aquí para ayudar a otros a hacer la transición a la nueva energía. Van a necesitar un guía humano, exactamente como tu, que ha hecho el viaje de la vieja energía a la nueva. El sendero que en este momento recorres te proporciona las experiencias que te capacitarán para convertirte en Maestro del Nuevo Humano Divino. Por solitario y oscuro que sea a veces tu viaje, recuerda que nunca estás solo. “
¿Formarán parte Geoffrey Hoppe y su Círculo Carmesí de este plan conspiranoico? ¿O será solamente un víctima más, azuzada por las grandes organizaciones?
Sea como sea, es evidente que los síntomas del despertar coinciden sospechosamente con los producidos por las microondas artificiales y que pueden haber sido aprovechados impunemente para la captación de adeptos incautos que se creen llamados para una tarea espiritual superior. Los egos humanos alcanzan a veces niveles insospechados y la mediocridad de algunas vidas tiende a llenarse con todo tipo de fantasías, incluso con las de Nueva Era y pretendida ayuda a la Humanidad.
En cuanto a la elevación espiritual en forma alguna debe crear ese tipo de malestares, ya que no se trata de cambios a nivel físico sino en la propia esencia personal y desde luego nadie alcanza un nivel elevado sin un arduo trabajo interior, que no nos llega gracias a ningún tipo de cambio genético, sino que más bien el proceso podría llegar a plasmarse a la inversa.
3. Los Mayas lo sabían
Parece paradójico que una humanidad como la nuestra, que a nivel individual en general ni siquiera se está preocupando por descubrir su propio interior, a nivel colectivo se esfuerce por descubrir otros mundos… Es bien sabido que cuando una civilización llega a un punto evolutivo en el que es capaz de invadir a otra, o evoluciona o de autodestruye. Este es el caso de todos los grandes imperios que se han ido levantando durante siglos y que de repente llegan a la decadencia en pocos años.
Sin embargo existieron unas pocas civilizaciones de alto nivel, que surgieron de la nada con una tecnología que la ciencia moderna aún no es capaz de analizar y que poco a poco fueron perdiendo aquellos conocimientos hasta caer en el olvido más completo. Tal es el caso de egipcios, incas y mayas. ¿Herederos del saber de los atlantes, quizás? ¿O hay algo más?
Es mucho lo que aún desconocemos de la civilización egipcia y muy poco lo que se ha investigado de la inca. Tal vez tampoco sepamos demasiado de los mayas, pero sus enseñanzas más recientes han permanecido y llegan hasta nosotros llenándonos de asombro, cuando no de desconcierto.
Para los mayas nuestra era es el Quinto Sol, el quinto gran ciclo solar. Cuatro grandes civilizaciones anteriores habrían sido destruidas por desastres naturales antes de llegar a la nuestra. Ellos identificaban cada Sol como un ciclo o una “vida” de la Humanidad en general, una especie de muerte y renacimiento en un plano más elevado.
Al final del Cuarto Sol, es decir, al final de la era anterior a la nuestra la civilización fue destruida por una gran inundación que dio paso a una nueva humanidad. Unos pocos supervivientes del Cuarto Sol habrían sido aquellos que, conociendo que el final de la era se aproximaba, se prepararon adecuadamente para el cambio, pasando a un nivel evolutivo superior, del cual todos somos descendientes. El final de nuestro Sol debería llevarnos a un salto evolutivo de nuestra conciencia colectiva. La cuestión es: ¿estamos preparados para ello?
Loa Mayas nos dejaron siete profecías, no tan apocalípticas como las que estamos acostumbrados a leer provenientes de nuestros iluminados occidentales. El de ellos es un mensaje de esperanza, no catastrofista sobre el final de las eras que estamos atravesando.
En México-Tenoch, un portal de Internet especializado en temas relacionados con Mèxico, se hace un estudio sobre las siete profecías en el que podemos leer:
“Dicen los mayas que la primera profecía tiene que ver con el final del miedo en nuestro mundo de odio y materialismo. Dicen que terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012. Será entonces cuando la humanidad tendrá que escoger entre desaparecer como raza pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo que todo está vivo y consciente, que somos parte de este todo y podemos existir en una Nueva Era de Luz.
A partir del año 1999 nos quedan 13 años para cambiar nuestro camino de destrucción a un cambio de actitud hacia la conciencia, para integrarnos con todo lo que existe.
Los mayas sabían que el SOL o KINICH-AHAU, como ellos le llamaban, es un organismo vivo que respira y que cada cierto tiempo se sincroniza con el enorme organismo en el que existe, la galaxia, y que al recibir un chispazo de luz del centro de la galaxia brilla más intensamente, produciendo en su superficie lo que los científicos denominan “erupciones solares”. Los mayas dicen que esto sucede cada 5.125 años, que la Tierra se ve afectada por los cambios en el SOL mediante un desplazamiento de su eje de rotación. Predijeron que a partir de este movimiento (hasta el 2012), se producirían grandes cataclismos. Para los mayas, los procesos de respiración de la galaxia son cíclicos y nunca cambian, lo que cambia es la conciencia del hombre que pasa por ellos siempre en un proceso hacia la perfección. Los mayas predijeron que desde el año 3.013 a .C. y 5.125 años más en el futuro, o sea, el sábado 22 de diciembre del año 2012, el SOL, al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la galaxia, cambiaría su polaridad y produciría una gigantesca llamarada radiante. Para entonces la humanidad tendrá que estar preparada para atravesar las puertas que nos dejaron los mayas, transformando la civilización actual basada en el miedo, en una vibración mucho más alta, de armonía. Sólo de manera individual se puede atravesar la puerta que permite evitar el gran cataclismo que sufrirá el planeta, para dar comienzo a una nueva era, una sexto ciclo del SOL de 5.125 años.
La 1º profecía nos habla del “TIEMPO DEL NO TIEMPO”, un periodo de 20 años o KATUN, de los últimos 20 años del gran ciclo de 5.125 años, es decir, desde el 1992 hasta el 2012, profetizaron que durante estos años manchas de viento solar cada vez más intensos aparecerían en el SOL, que desde 1992 la humanidad entraría en un periodo de grandes aprendizajes, de grandes cambios, que nuestra propia conducta de depredación del planeta contribuiría a que estos cambios sucedieran.
La 1ª profecía dice que estos cambios van a suceder para comprender cómo funciona el universo y para que avancemos a niveles superiores de consciencia, dejando atrás el materialismo y liberándonos del sufrimiento.
El Libro Sagrado Maya del CHILAM BALAM, dice: “En el trece Ahau, al final del último Katun (1992-2012) habrá un tiempo en que estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán los hombres del SOL trayendo la señal futura. Despertará la Tierra por el norte y el poniente, el ITZA despertará ".
Y sigue diciendo el excelente artículo de México-Tenoch:
“La 1ª profecía dice que siete años después del último KATUN, es decir, en 1999, comenzaría una época de oscuridad que nos enfrentaría a todos con nuestra propia conducta; dijeron que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas por todos nosotros como una guía para despertar. Ellos hablan de esta época como la que la humanidad entrará en el “Gran Salón de los Espejos”, una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo, para hacer que entre en el Gran Salón de Los Espejos y se mire, que mire y analice su comportamiento con él mismo, con los demás, con la Naturaleza y con el Planeta, una época donde toda la humanidad, por decisión consciente de todos nosotros, decide cambiar el miedo y la falta de respeto de todas nuestras relaciones.
A partir del 13 de agosto del 1999 empezó a correr los últimos 13 años, la última oportunidad para nuestra civilización, para realizar los cambios que nos conduzcan al momento de la regeneración espiritual y a una Nueva Era Dorada planetaria.
Predijeron que desde esas fechas las fuerzas de la Naturaleza serán el catalizador de una serie de cambios de tal magnitud que el hombre se verá impotente para contenerlos. La seguridad que tenemos en todos los sistemas y en la tecnología que hemos creado a nuestro alrededor comenzará a flaquear, ya no podremos aprender más de esta civilización, de la forma que estamos organizados socialmente; dijeron que nuestro desarrollo interno necesita un lugar mejor.”
Este Quinto Sol que estamos terminando sería en realidad el último ciclo de un año galáctico, es decir, de la elipse que dibuja nuestro sistema solar alrededor del centro de la Galaxia , de una duración aproximada de 25.625 años terrestres. Este año galáctico estaría dividido en dos mitades, la luz y la oscuridad de la Galaxia , día y noche: una evolutiva y otra involutiva. El paso entre una y otra es lo que conocemos como Katún: un periodo de 20 años llamado “tiempo del no tiempo” en el que supuestamente nos encontramos desde 1.992.
Cada uno de estos ciclos tendría, pues, una duración de 5.125 años y actualmente estaríamos, siempre según los mayas, exactamente en el año 5.118 del Quinto Ciclo Galáctico, Quinto Sol Maya. La Primera Profecia dice que al final y al comienzo de estos ciclos, es decir, cada 5.125 años, el sol central de la Galaxia emite un rayo de luz muy intenso, brilla poderosamente, iluminando a todo el universo con su luz.
Es así un momento evolutivo corto pero una etapa muy intensa, dentro de los grandes ciclos donde se producen cambios muy rápidos para impulsarnos hacia una nueva etapa de evolución como individuos y como humanidad.
Estamos en un periodo del NO TIEMPO y como individuos tenemos que tomar una decisión que nos afectará a todos si continuamos en este curso negativo de odio de unos por los otros, de destrucción de la Naturaleza , de miedo y egoísmo, iremos directos a la destrucción y al caos, desapareciendo como especie pensante del planeta.
Si tomamos consciencia y nos damos cuenta que todos formamos parte de un gran organismo gigantesco, que debemos respetarnos los unos a los otros, que debemos sanar a la Madre Tierra y ocuparnos de su limpieza, iremos directos al crecimiento positivo.
La Naturaleza , nuestro SOL, la Galaxia , están esperando nuestra decisión, de nosotros depende el sentido que adoptará el cambio de los tiempos, si será una etapa de dolor y destrucción o por el contrario nos encontrará unidos en una misma consciencia colectiva dirigidos hacia el siguiente ciclo.
Los mayas nos dejaron a nosotros los habitantes del planeta tierra de hoy, un mensaje escrito en piedra, un mensaje que contiene siete profecías, una parte de alerta y una parte de esperanza, el mensaje de alerta profetiza sobre lo que va a pasar en estos tiempos que vivimos, el mensaje de esperanza nos habla sobre los cambios que debemos de realizar en nosotros mismos para impulsar la humanidad hacia la nueva era. La era de mujer, la era de la madre, la era de la sensibilidad.
Todos nosotros, de una manera u otra sentimos que estamos comenzando a vivir los tiempos del Apocalipsis.
La primera profecía habla del final del miedo, dice: "que nuestro mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012, (tiempo que ha venido acortándose por la misma aceleración del tiempo y esto da lugar a que dichos sucesos ocurran antes de esta fecha, unos 4 o 5 años antes) Para ese día la humanidad deberá escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo que todo está vivo y consciente, que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz.
Los Mayas sabían que nuestro sol (ellos le llamaban kinich-Ahau ) es un ser vivo que respira y que cada cierto tiempo se sincroniza con el enorme organismo en el que existe, que al recibir un chispazo de luz del centro de la galaxia brilla más intensamente, produciendo en su superficie lo que nuestros científicos llaman erupciones solares y cambios magnéticos, ellos dicen que esto sucede cada 5.125 años, que la tierra se ve afectada por los cambios en el sol mediante un desplazamiento de su eje de rotación. Predijeron que a partir de este movimiento se producirían grandes cataclismos, para los mayas los procesos universales como la respiración de la galaxia son cíclicos y nunca cambian, lo que cambia es la conciencia del hombre que pasa a través de ellos, siempre en un proceso hacia más Perfección.
Basados en sus observaciones los Mayas predijeron que a partir de la fecha de su civilización desde el 4 Ahau 8 Cumku es decir desde el año 3113 AC , 5.125 en el futuro o sea el sábado 22 de diciembre del año 2.012 el sol al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la galaxia cambiará su polaridad y producirá una gigantesca llamarada radiante. Para entonces la humanidad debe estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los Mayas, transformando a la civilización actual basada en el miedo en una vibración mucho más alta de armonía, solo de manera individual se puede atravesar la puerta que permite evitar el gran cataclismo que sufrirá el planeta para dar comienzo a una nueva era, un sexto ciclo del sol.
Profetizaron que hasta ese tiempo manchas del viento solar cada vez más intensas aparecerían en el sol, desde 1.992 la humanidad entraría en un último periodo de grandes aprendizajes, grandes cambios.
Que nuestra propia conducta de depredación y contaminación del planeta contribuiría a que estos cambios sucedieran; la primer profecía dice que estos cambios van a suceder para que comprendamos como funciona el universo y avancemos hacia niveles superiores dejando atrás el materialismo y liberándonos del sufrimiento.
La segunda profecía maya anunció que el comportamiento de toda la humanidad cambiaría rápidamente a partir del eclipse de sol del 11 de agosto de 1999, aquel día vimos como un anillo de fuego se recortaba contra el cielo, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con centro en la tierra de casi todos los planetas del sistema solar, se posicionaron en los cuatro signos del zodiaco, que son los signos de los cuatro evangelistas los cuatro custodios del trono que protagonizan el Apocalipsis según San Juan.
Además la sombra que proyecta la luna sobre la tierra atravesó Europa pasando por Kosovo, luego por Medio Oriente, por Irán e Irak y posteriormente se dirigió a Pakistán e India, con su sombra parecía predecir un área de guerras y conflictos.
Los Mayas sostenían que a partir de ese eclipse los hombres perderían fácilmente el control de sus emociones o bien afianzaría su paz interior y su tolerancia evitando los conflictos.
Desde entonces se vive una época de cambios que es la antesala de una nueva era, antes del amanecer es cuando más oscura es la noche. El fin de los tiempos es una época de conflictos y grandes aprendizajes, de guerras, separación y locuras colectivas que generarán a su vez procesos de destrucción y evolución.
La tercera profecía maya dice que una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa.
Los mayas dicen que el aumento de la temperatura se dará por la combinación varios factores, uno de ellos generados por el hombre que en su falta de sincronía con la naturaleza sólo puede producir procesos de auto destrucción, otros factores serán generados por el sol que al acelerar su actividad por el aumento de su vibración produce mas radiación, aumentando la temperatura del planeta. Cada uno de nosotros en alguna manera ayudamos a contaminar al planeta o a desforestarlo, con nuestros automóviles, arrojando basura en las calles, o en los parques públicos, ayudando a que el clima del planeta se vuelva en nuestra contra.
La cuarta profecía maya dice que el aumento de temperatura causado por la conducta anti ecológica del hombre y una mayor actividad del sol provocara un derretimiento de hielo en los polos, si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del sol, un aumento de la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta.
Los mayas se basaron en el giro de quinientos ochenta y cuatro días del planeta venus, para calibrar sus cálculos solares, Venus es un planeta fácilmente visible en el cielo, pues su orbita esta entre la tierra y el sol.
Ellos dejaron registrado en el códice Dresde que cada que cada 117 giros de Venus marcados cada vez que aparece en el mismo sitio en el cielo, el sol sufre fuertes alteraciones, aparecen enormes manchas o erupciones de viento solar.
La quinta profecía maya dice que todos los sistemas basados en el miedo, sobre la que esta fundamentada nuestra civilización, se transformaran simultáneamente con el planeta y el hombre, para dar paso a una nueva realidad de armonía.
El hombre esta convencido que el universo existe solo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente, y por eso actúa como un depredador de todo lo que existe.
La sexta profecía maya dice que en los próximos años aparecerá un cometa cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre.
Los mayas veían a los cometas como agentes de cambio que venían a poner en movimiento el equilibrio existente para que ciertas estructuras se transformasen permitiendo la evolución de la conciencia colectiva.
El cometa del que habla la sexta profecía fue también anunciado por muchas religiones y culturas. Por ejemplo en la Biblia , en el Libro de las Revelaciones, aparece con el nombre de ajenjo. También Nostradamus hace referencia a él en sus famosas Cuartetas. Si el cometa aparece es posible que su trayectoria lo lleve a chocar con la tierra o también que por medio de físicos o síquicos logremos desviar su trayectoria. Pero también se nos ha anunciado, en una canalización reciente de un Maestro, que un error humano puede empeorar la situación.
La séptima profecía maya nos habla del momento que el sistema solar en su giro cíclico sale de la noche para entrar al amanecer de la galaxia. Dice que los 13 años que van desde 1999 al 2012, la luz emitida desde el centro de la galaxia sincroniza a todos los seres vivos y les permite acceder voluntariamente a una transformación interna que produce nuevas realidades. Que todos los seres humanos tienen la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones, recibiendo un nuevo sentido, la comunicación a través del pensamiento, los hombres que voluntariamente encuentren su estado de paz interior, elevando su energía vital llevando su frecuencia de vibración interior del miedo hacia el amor, podrán captar y expresarse a través del pensamiento y con el florecerá el nuevo sentido.
Pero los Mayas hablaban también de los “dioses llegados del Cielo”. Tal vez todos estos conocimientos astrofísicos, impensables para una época tan temprana les hubieran sido mostrados por unos seres de los que sabemos muy poco y cuya memoria se perdido en la noche de los tiempos…
Que ellos debían volver al final de los tiempos forma parte de todas las Profecías. De que están ya aquí no cabe la menor duda. Seres que habitaron este planeta en una época en la que una Humanidad apenas balbuceante recogió sus enseñanzas sin entenderlas completamente, seres no tan distintos a nosotros, probablemente nuestros padres, a los que llamamos Hermanos Mayores y que en todas las culturas se nos presentan como hermanos enfrentados; Bien y Mal en guerra…
Ellos están aquí, ¿qué duda cabe? Unos y otros luchando nuevamente por controlar una Humanidad a punto de destruir su propio planeta: esa bellísima esfera azul, un pequeño paraíso en un rincón de la Galaxia.